Con el boom de las redes sociales, principalmente Facebook, las relaciones sociales  entre jóvenes y no tan jóvenes se ha abierto de tal manera que amplía mucho las posibilidades de contactar con una persona que está a miles y miles de kilómetros, te permite colgar las fotos de la cena de anoche, enlazar vídeos interesantes…Y no acabaría nunca de nombrar virtudes, pero lo que hay que hacer hincapié es en los defectos, porque como todas las cosas, estas redes sociales también tienen aspectos negativos. Uno de ellos sería la privacidad, puesto que si no configuras bien tu cuenta, puedes estar enseñando al mundo ciertos detalles de tu vida que son personales, íntimos. Aún configurándola bien, podemos tener problemas si un día te cansas de tener la cuenta en la red social de turno y quieres eliminarla. Aparentemente lo haces y te mandan un e-mail de confirmación de cancelación de cuenta pero, cuando vas a comprobar si realmente está o no tu cuenta, te das cuenta que a través de buscadores tu perfil sigue apareciendo y entonces te preguntas: ¿cómo puede ser? La respuesta es bien sencilla, nunca leemos la letra pequeña y luego nos pasa lo que nos pasa. Resulta que al crearte tu cuenta en la red social aceptaste una serie de términos o cláusulas que ni siquiera leíste en las que pone, en el caso de Facebook:

El usuario cede a Facebook los derechos no exclusivos, gratuitos, permanentes e irrevocables de reproducción, distribución y comunicación pública para usar, distribuir, copiar, reproducir y mostrar cualquier material, completo o parcial, enviado a través de Facebook, y exime a a Facebook y sus sucesores de cualquier tipo de responsabilidad por ello. En caso contrario, Facebook no tendría derechos legales de publicar o distribuir o publicar los mensajes o artículos remitidos a un grupo o blog, entre otras cosas”.

Es decir, que hagas lo que hagas, te tienen cogido y bien cogido, así que lo que escribas, lo que cuelgues, lo que hables ya no será tuyo únicamente, sino que se lo cedes, como acto de generosidad, a Facebook.

Está claro que las redes sociales son el presente, lo que no se sabe es si serán el futuro. Eso sí, antes de hacer nada o suscribirte a nada, es conveniente leer la letra pequeña, porque puede solucionar muchos futuros quebraderos de cabeza.

Para terminar con optimismo os dejo un vídeo de números, espero que os guste.

Hasta la próxima.